jueves, julio 09, 2009

Puedo ser tu mayordomo...



Duermo solo. Trato de no llorar. Tengo que aceptarlo. Hay una crisis en mi matrimonio. Ayer nos peleamos con Lisa. Fue una discusión horrible y no es la primera vez por el mismo tema. Sólo tengo su imagen en mi mente. Ella en su piscina emergiendo con los brazos estirados y su sonrisa de pico nevado.

Me encanta oír su voz en los mensajes que deja en la contestadora del celular o la oficina. Es una voz tan dulce, tan enamorada de mí, tan te extraño mucho cada momento sin ser melosa sino tierna y protectora. Y cuando baila con esos ritmos ochenteros su disco de Bon Jovi, el New Jersey o el de Soda Stereo, (yo le digo siempre puedo ser tu mayordomo, puedo ser tu violador...). Creo que soy un egoísta de m…, un intolerante que sólo hace planes esperando que ella se acople o me siga. ¿Que se supone que debo hacer? Ella es tan independiente para algunas cosas y tan dependiente conmigo.

Hace dos días estaba tan triste y no la supe consolar. Había perdido su rosario de pétalos de rosas y yo ni caso le hice. Sólo le dije estos curas no son más mariconazos! Luego me fui al torneo de tenis solo y ella se fue a la fiesta con Lisa Mía. Me llamó por celular para decirme que por qué no la había invitado. Yo le dije que porque no me había preguntado. Bueno ya está, soy un tonto egoísta. Nada, tendré que esperar que regresen de la playa. Cuando está triste se va a la playa y me deja con el perro. Pues no, también se han llevado a "Happy". Iré a darle de comer a los peces y me pondré a ver Y tu mamá también! o Amores Perros?

jueves, junio 04, 2009

“Pero nos fuimos...”

Entramos al bar y copamos todas las mesas libres que habían; el piso apestaba a chelas y pisadas de extraños. La música era atronadoramente divertida, casi tenías que gritar para conversar. El humo de los cigarros se impregnaba en los cabellos y en el sudor de la gente. El mozo trajo un plato con “canchita” y yo pedí una jarra de chela, no sé quien pidió otra jarra y prendieron un fallo sin filtro, esos que apestan a caca de conejo. De pronto fue cuando la vi. Aún me acuerdo de ella; estaba con dos choches y una amiga, el cuadro típico de la amiga que pasaba desapercibida y los dos patitas que afanaban con la costumbre de los fines de semana. Hablaba y reía con una naturaleza de ser la dueña del bar. Habría jurado que se llamaba Theresa, así con “h”. Irradiaba luz de todo ella; le mandé una rosa y todo era ebriedad entonces. El chibolo que le llevó la rosa hizo bien su papel de mensajero. Después de un rato desapareció; fue como si se hubiera ido a dormir de tan aburrida. Como si ese lugar lo conociera miles de noches. Los patitas se fueron con la amiga fea que no era tan fea ahora que Theresa se había ido a dormir. Las chelas se habían secado en esos diez minutos o una hora, -no sé- los cigarros apestosos seguían haciéndose humo y la cara de ebrios se enmascaraba en nuestros rostros. Sentía mi cara como de chicle, la mitra pesada, la música era horrible y todo el mundo parecía estar tan resina como el piso de madera. -Vamos o’e, ya no pasa nada- La habría buscado en todos los ambientes, en el bar, pero nos fuimos...

(1996)

viernes, mayo 22, 2009

Beach Bitch (2da Parte)

Aquel muchacho de la amada perfecta y que aprendió a comunicarse con las ballenas perdió la razón y fue internado en un sanatorio. Se negó a hablar con nadie a excepción de los cetáceos de los campos de hielo de la Antártida. Ellas le contaban que su amada había abandonado este mundo y se encontraba en círculos elevados con seres infinitamente bondadosos y superiores en tecnología y sabiduría. Aquellos seres eran Avatares, Mahatmas y Guías Espirituales que la habían escogido a ella. Pero, ¿por qué? preguntaba el joven demente y desconsolado. Ella en realidad no pertenecía a este mundo. Le fue dado un cuerpo para que viviera la pasión, el amor, el dolor. Fue construida perfecta para que esté rodeada de lujo, riquezas y pudiera experimentar la bondad y la envidia de la gente.

Su aprendizaje había terminado y él sin querer había sido su redentor, su recompensa, pero su final estaba predestinado por los maestros superiores. ¿Qué maestros superiores tienen derecho a quitarme a lo que más amo?, estallaba el muchacho y los cetáceos entonces no le respondían. Se quedaba tumbado, llorando, incapaz de comunicarse ni con dios ni con el diablo ni con los malditos maestros superiores y entre sollozos se quedaba dormido hasta que entraban los enfermeros para darle de comer y ponerle la camisa de fuerza.

Vivo en un infierno, desconsolada sin amor, sin recibir ni dar ni odio ni amor, sólo recuerdo las mañanas grises de mi playa y el sol naranja que se descolgaba como una gran pelota naranja sobre mi mar azul y mis ballenas doradas. Probé del bien y del mal, de los vicios y las virtudes, de la bondad y maldad de la gente y de su mentira insolente, hiriente y rapaz. Mi tiempo en la Tierra no había concluido, mi amor en la Tierra sufre mucho por mí, yo no les pedí que me traigan a darle conclusiones, no sabia que estaba en sus estúpidos planes de conquista y destrucción. Yo no seré su cómplice, regrésenme a la Tierra!

“Estás aquí porque nos perteneces, nosotros te dimos la Vida y la Belleza y la Demencia por la que los hombres perdían la razón y se desvivían por ti. Tus padres no fueron tus padres, acaso ¿los amaste? Tus palabras no fueron tus palabras ¿alguna vez reflexionaste? Eras una diosa entre los hombres y no te diste cuenta jamás, pues preferías creer que era Amor. Fuiste hecha para revolucionar al mundo, para engendrar la Pasión, la Mentira, Para darle una manito al Romance que estaba ya pasado de moda. Cumpliste tu ciclo, tu Misión se acabó, sólo eres recuerdo, pero no todo está perdido. El joven mancebo que se enamoró de tí, aquel que venía retrasado en la Historia y se mató por amor está en la playa caminado solo y todo su pensamiento eres Tú. El es tú, su mente no tiene mas corazón que para ti, ves, no somos tan malos, sólo continuamos con el Plan establecido desde tiempos en los cuales nada existía, ahora anda con El".

El despertó y ella estaba en la noche. Ella lo amó de una forma perfecta. Vuelo fugaz entre sus pelos de hiedra. Ojos de fuego, miradas eternas. Sin comprender, sin palabras siquiera, mudos de amor, revelando sus almas. Un huracán, una pasión sin fronteras, todo se logra, todo nos llega. No hay despertar para dos amantes que quieren jugar a la Muerte y al Amor. No hay un final, lo dijera un profeta. Desaparecieron detrás de un cometa. Nadie se acuerda de ellos ahora. Nadie los nombra. Ni la Muerte ni el Amor.


(1998)

lunes, mayo 11, 2009

Beach bitch (Primera parte)

Aquel amanecer el sol parecía el Ojo de Dios. Una pequeña pelota de tenis naranja colgada entre las nubes grises, entre la brisa marina sucia de las plantas pesqueras. Una gran nube que lo cubría todo, parte del desierto y parte del mar también. El Sol impenitente subía en su terquedad misionera, alumbrando un día más, en su cuasi eterna vida alrededor de este planeta azul.

El muchacho salió de su chalet y decidió encender un cigarrillo pues el humo cenizo de sus puchos lo herían menos que el picor de la humedad matinal. Pateó una piedra mientras caminaba hacia el comedor y pensaba en la mujer que la noche anterior lo había tenido en vilo, en sueños húmedos y sin piedad. -Parece que está borracho- susurraba la gente al verlo pasar - no será que está drogado- suspicazmente se escuchó un comentario inocente entre risas también inocentes.
Su mirada era turbia, soñolienta y un halo de maldad reinaba en su nombre. Llevaba sus viejas botas y un cigarro mal fumado a medio fumar. Recordaba aquella canción triste, sabia de su juventud, recordaba sus viajes alrededor del mundo y sus experiencias con mujeres deshonestas y muy mal premunidas de sinceridad. Recordaba aquellos cuerpos de hule que jalaba contra sí entre tufo de whisky, vodka y Coca Cola.

En el comedor tomó unas tostadas y algo de café ácido y frío como la mantequilla que en bolitas sonreía cada desayuno a su paso por esta vida mantecosa amando las migajas de pan. Su pensamiento era todo Ella. Sus ojos, sus labios, sus dientes, su mirada maquinando sexo brutal y desenfrenado. Golpes y palabras sucias, le recordaban la noche anterior. Prendió otro cigarro al cual besó recordando sus besos sabios y salió caminando con su andar desgarbado como quien mató una pandilla de cuatreros y deja valientemente con miedo el bar.

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De vuelta de la oficina. Se sacó las botas y las tiró al otro lado del cuarto. La camisa se quedó encima del ventilador que botaba aire caliente y el pantalón sucio y despreciado volvió a dormirse entre ropa sucia de una silla de madera. Se quedó en calzoncillos y prendió un cigarro antes de quedarse dormido para pasar las dos horas en las que ella llegaría. Justo a las siete como todos los días. Dejaría la puerta abierta para que entre en silencio, fugaz y lo despertase desnuda sobre él sólo con su aroma de mujer planeta, de brisa de campos verdes y húmedos y sus manos calientes labradoras de barro e hijos de metal.

El se abrigaría con ella abrochando los huesos de sus caderas y ella tomaría su cabeza entre su pecho para lamerle el sudor de la cara y dejarse comer a dentelladas.

Noche en vela, humo azul a la luz de la luna. Silencio mudo como quien no quiere hablar. Castillos de arena allá en las playas rocosas y las olas reventando como en tempestad. Un grillo afina su flauta y el viento en huelga de hambre ulula en su llorar. Al despertar no estaba ella, ni su ropa ni su andar, la puerta estaba abierta como un rastro de herida hacia el mar. Corrió tras el aroma de campos verdes y húmedos y manos de calor singular. La encontró sentada en las rocas viendo las olas reventar. La luna iluminaba la espuma y ella paralizada, sentada desnuda, tenía su mirada sin mirar. Miraba hacia adentro en absorta y perfecta devoción. Comunicándose con ballenas que cruzaban témpanos de hielo en altamar. El se sentó y escuchó las ballenas pues el silencio entre ola y ola era muy sensato para compartir ese amar.

Los años pasaron iguales de azules, rojos y grises. Aquella playa de rocas no fue visitada más por la amada ni por el muchacho ni por las ballenas. La playa permaneció inhóspita sin albergar a nadie nunca. Un día se produjo una gran tormenta que borró del mapa su fisonomía original. En su lugar se instaló un botadero de desmonte y basura industrial. Con el tiempo la playa murió.(Continuará)

(1998)

martes, marzo 31, 2009

Condenado por una Doncella, devorado por La Bestia


Aún no despierto. Pero el Sueño fue realidad. No una extraña ilusión. No una cruel broma macabra. Aún no despierto. Pero así tengo mis ojos abiertos. No tengo voz. No tengo cuello. Veo las púas y sonrío.

Veo alrededor y aún me siento prisionero. La música terminó hace varios días pero me siento aún obseso. Poseso. Volé por encima del Nacional y ví esas 40 mil almas enardecidas, agradecidas, Eddi-ficadas. Ahí el Aces High! Ahí el Eddie Peruano! Ahí Benjamín Brigg! Ahí el Eddie Marciano!, Ahí 40mil eddies saltando y brincando con puños cerrados sobre una sombra negra encantada y La Norte enarbolando. Incrédulos mientras que la pesadilla de ver el concierto terminar se acercaba. Janick flamea la bandera peruana y se mete al bolsillo a la hinchada.


Como el adicto que se retuerce en la abstinencia, así quedé tras el concierto sentencia. En una bocanada un dulce cigarrito fumado. Una maldita puta bocanada. Dos horas se fueron en flash backs y deja vúes; en chelas, fotos furtivas, sudor y guitarras imaginarias. Puedo decir que no recuerdo el concierto pues fui todo Sentimiento. Cerraba los ojos y viajaba. Mientras los riffs de Murray, Gers y Smith iban hipnotizando como el cuento del anciano marinero. Trazando las miradas, escudriñando miradas una de cada tres. Eddie Cyborg se la corre, está embriagado por el pisco o será por una limeña.

Volé con el albatros y me encontré a mitad del concierto con Ella: la Vida en Muerte rogándole que no termine nunca. Que no me deje ser el Esclavo del Poder. El poder del Heavy Metal! Es tarde, soy un converso rendido ante la voz de Dickinson y compañía.


Maiden no es sólo Metal. Es sinfonía. Es Música Sacra. Es perfecto ensamblaje de guitarras, bajo, voz y batería. Los seis músicos nos trasportan en el tiempo en un viaje por portadas y leyendas. Clásicos que nos poseen y nos llevan a cabalgar contra los rusos, a pilotar los cazas ingleses, a tener temor a la oscuridad, a correr a las colinas y apiadarnos de las indias. A no extrañar los años perdidos y a buscar el santuario en busca de perdón y cobijo.


Iron Maiden los posee y ellos no se dan cuenta. Están todos en primera fila. Los vuelven esclavos del bajo de Harris en su traquetear infernal. Son los hijos de los condenados y ahí van. Están sentenciados a esas melodías épicas como bolas y cadenas al tobillo. Van marchando como las ratas de Hamelín. A pesar que se resisten, todos en el José Díaz, caen bajo el embrujo de la Doncella. Tienen miedo a la Oscuridad del Silencio. Se rinden ante La Bestia pero regresarán a sus celdas frías. Amen.
(Fotos Cortesía Terra)
Les dejo un par de videitos para rememorar el concierto...

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martes, marzo 17, 2009

Soy un cínico, lo reconozco



Soy un cínico, lo reconozco. Es la forma en que aprendí a vivir. Siendo bueno con el bueno, más malo con el malo y alejándome de los tontos. No tengo religión ni credo pero entiendo a Dios como una Gran Inteligencia que me proteje y es generosa conmigo. Durante años me pregunté por mil creencias y la manera de ser una buena persona. Durante mi adolescencia recibí muchas decepciones y aprendí muchas lecciones. Ser infiel por ejemplo. No creía en la fidelidad en la pareja. Si podía sacarle la vuelta a mi enamorada lo hacía, no tenía remordimiento. Ojos que no ven corazón que no siente. Hasta que conocí a Lisa . Ella fue mi vacuna. Me devolvió la certeza de poder creer en la gente.

Antes de ella (mucho antes) también aprendí a sobrevivir y hacerme cargo de mí. Eso me volvió muy duro con los demás. Me hice de mil lemas y banderas como "Echándola a perder se aprende", "El Acomedido siempre sale jodido","Naces sólo, mueres sólo", "No veo el mal, no repito el mal, no escucho el mal", "Tirá pá arriba, tirá!","Carpe Diem", "Si no ves los tiburones, ellos no te verán", "No presto cds, discos ni libros" y "Si me los prestan no me acuerdo". En fin, hoy estoy nuevamente en la sierra, en un viaje inesperado que salió de la nada. Todo por acompañar a un amigo a una comisión legal. Llueve a cántaros. Hace un frío de mil diablos y el mp3 sólo tenía cargadas unas cuantas canciones. Para mañana no tendrá baterías y las piernas de Lisa me harán falta como abrigo.

Soy un cínico, podría morirme solo, pero seré incondicional con mi familia. Lisa gracias por perdonarme, por darme todo de tu geografía y tus mapas. Por tu dulzura y calor. Te amo.

jueves, marzo 12, 2009

Con Maiden en Bogotá...y en Lima




Reposteo esta entrada para hacer un pedido e invocación a toda esa gentita que irá al Nacional a ver a Maiden y es que debemos demostrar los Metaleros Peruanos que no somos "una tribu lorcha ni criolla" en busca de escándalo, figuretismo y menos vandalismo.

Fundamentalmente somos gente frontal, quizá fronterizos (nos llega lo comercial y qué), pero no somos "barras bravas" (de los torcidos) ni "pirañas". Que no pasé lo que pasó en el concierto de RATT.

Iré al concierto a disfrutar, cantar, pogear pero sobre todo escuchar a la Mejor Banda del Mundo. Así que les pido a los Boucers, VIPS, FORZA, Gorillaz SA, etc. que a toda esa gente pasada, ebria y sobregirada de revoluciones que no los dejen entrar por el bien del espectáculo. Ya mucho floro...


28 de febrero de 2008

A una semana de ese inolvidable evento, en el Santuario del Simón Bolívar, aún he quedado acribillado de estampas de aquella noche de concierto de Maiden en Bogotá...

Esa marea de brazos con los “cuernos” en ristre siguiendo las guitarras de Murray y Smith. La gente bailando sola, cantando sola, sacudiendo las cabezas y melenas frenéticamente. El headbanging más soñado y esperado por la tribu metalera de sudamérica. Cada punteo y su lagrimón, a solas, dando gracias al Life Maker. Los puños en alto al ritmo de The Rime of the Ancient…




La gigantesca bandera tricolor colombiana que emocionó al mismo Bruce y le hizo prometer que regresarían en la próxima gira.

Todas aquellas guitarras imaginarias todas. La lluvia y el granizo fusilándonos al pie de cada metro cuadrado nuestro, pie de cañones, palcos personales para ver de mejor manera a la banda. El hambre arrinconada por la ansiedad de ver a los dioses del heavy. Las pequeñas siestas de a pie, en el grass y en las colas. La gente que desde el domingo, en carpas, guardaba su fila de manera estoica, devota, heroica. Con su botas puestas.





Nunca había hecho una cola con tanto gusto compartiendo este sueño con tantos hermanos enfundados religiosamente en negros polos metaleros y sendos Eddies arrancándose del estampado, tomando vida con cada carcajada, cada pucho. El cateo infame que me requisó mi cajetilla de cigarros.

La voz de Churchill y los gritos atronadores de despegue hacia la tarima. Los primeros punteos del Aces High: Here comes the siren that warns us from air raid…Debo confesar que mis sentidos estaban totalmente enfrascados en lucha fraticida para prevalecer sobre los otros. No podía asimilar ver, escuchar, saltar, empujar, gritar, cantar, desnucarme y tener frente mío a estos seis maestros.




Hemos navegado en el barco del anciano marinero y volado en los spitfires ingleses. Hemos profanado las tumbas de antiguos faraones y cabalgado con la tropa ligera de caballería. Corrimos a las colinas y leimos las Revelaciones. Finalmente tuvimos miedo en la oscuridad y nos encomendamos en nuestros minutos finales al Todopoderoso en nuestras celdas frías.

Ha terminado el concierto y se ha pasado tan rápido, tan sublimemente como quien se ha fumado un dulce cigarro. Cada canción un vuelo y un despliegue ensamblado de riffs y la voz aún vigente de Dickinson. Un portento de destreza: Run to the Hills, The Trooper, Powerslave, The Clairvoyant, Moonchild, Hallowed Be thy name…

Y la cereza de la torta: una postal clásica labrada en miles de videos ahora en vivo, in the flesh: Harris ametrallando con su bajo al respetable. Tacataca tatán, tacataca tatán, tacataca tatán, taca taca taca, tacataca tatán! a sólo cinco metros de la varanda! Realmente penetra en todo tu pecho y te retumba. Me tatuó de sonidos el esqueleto y ese Eddie faraón dominándolo todo como en los últimos 24 años.

Aquí presento al Eddie Chavín con su sanpedrito...listo para escuchar a La Doncella y sacarle la mela a los revoltosos que nos dejen mal representados...